caligrafía periférica

“Todo el misticismo del mundo de las mercancías, toda la magia y la fantasmagoría que nimban los productos del trabajo fundados en la producción de mercancías, se esfuma de inmediato cuando emprendemos camino hacia otras formas de producción”.

Karl Marx.



La palabra Materia se define como concepto en la Materia ornamental desde un diccionario filosófico. La idea universal en cuestión es apartada del libro de consulta transfiriéndose literal y caligráficamente en retazos de mármol recolectados desde los talleres dedicados a la producción de mobiliario doméstico; vanitorios, encimeras para cocinas, recubrimientos para muros y pisos, así como también de los bordes sobrantes de la fabricación lápidas. Los restos subvertidos desde el final de la cadena productiva son acopiados y extendidos en la idea literal de Materia, en el concepto grabado, liberando así al mármol del circuito de la mercancía local, aunque los impuestos aplicados al lujo y a la muerte sigan operando sobre él.

La Materia se complementa con el trabajo artesanal y singular de Maximiliano Neyra Morales, calígrafo chileno dedicado al dibujo de santos, palabras dedicadas en memoria de difuntos, agradecimientos a animitas y a reconocimientos institucionales en placas conmemorativas manuscritas. Él escribe desde la calle aledaña a los cementerios tradicionales en  calle Arzobispo Valdivieso de la comuna de Recoleta, Región Metropolitana. Su trabajo también abarca encargos rurales donde el oficio caligráfico de las palabras artesanales sobre piedra escasea o no existe en el mercado.

La mano alzada en broca o cincel es amenazada por el láser moderno que actualiza y reemplaza el pulso curvilíneo cuidadoso dentro de la partitura caligráfica lineal, reguladora de la escala de la grafía, por la fría perfección de la programada e impersonal tipografía de catálogo virtual. Así también hoy, el píxel sobre la calcita se hace evidente en la talla de los santos convertidos al módulo visiblemente reticulado y planificado desde la serie poniéndose en relieve la estampa religiosa. Todas las auras religiosas desveladas en la translucidez y pulcritud lisa del mármol se han vuelto idénticas.

Mientras la Materia pulimentada sigue siendo la misma en la plancha muda, el sentido dado a su uso material y social continúa siendo el dictamen de un mercado arbitrario que determina la actividad productiva de ciertas mercancías en acuerdo al uso dominante para que los talleres subsistan, entonces la producción de lápidas es reemplazada por una mayor producción de encimeras para cocinas, así como también el uso dado a la definición de “Materia” se manifiesta en el arbitrio del conjunto de palabras sueltas. Escrita sobre los restos de la mercancía, en retazos lisos y dispersos, la palabra Materia se diluye entre diferentes lecturas de conveniencia local y en las impuestas por la cultura hegemónica que reconoce al mármol pulido únicamente en el lujo y en la muerte.

Cada unidad leída por los espectadores expande el concepto original al mismo tiempo que lo interioriza, leer como acto contemplativo y la unidad como cuarto propio. Cada palabra se relaciona con el uso cotidiano que hacemos de ella y las desconocidas se leen en la visualidad plegada de la curva caligráfica.

Y quizás sea en las palabras desconocidas por la hegemonía donde se manifieste lo indescriptible y el propósito de este trabajo, “el quedar colgado” dentro del pensamiento acerca de la Materia y sus usos, porque al fin y al cabo se está jugando con el lenguaje como en la acción lúdica del ahorcado que frente a la fila de guiones progresa por su vida letra a letra para adivinar, en ecuación mental, una palabra o un significado escrito a letras saltadas u omitidas con lápiz y papel.



ver proyecto archivo de estelas.